“22. Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. 23. Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. 24. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.”

Hechos 16:22-24

Es interesante notar que por el hecho de acallar un espíritu de adivinación, todo el pueblo se levantó en contra de Pablo y Silas, por predicar el evangelio de salvación, que traía luz en medio de la oscuridad reinante en que estaban sumidos. La gente prefiere seguir siendo simpatizante con lo que Dios prohíbe, como si pareciera más atrayente lo malo que lo bueno, y esto es por causa del pecado que mora en nosotros, por esa constante rivalidad que existe entre la carne, lo material, lo tangible, versus lo espiritual, lo puro, lo bueno. La Biblia nos dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

Pablo y Silas fueron azotados con varas, los echaron en la cárcel, puestos en el calabozo de mas adentro, incluso aseguraron sus pies con cepos, o sea, fueron tratados como delincuentes de alta peligrosidad, y ellos solo eran portadores del evangelio, enviados expresamente por el Espíritu Santo para ser de bendición en Macedonia. Sea fiel, no transe su fe en Dios, a pesar de.

Pr. Herman Gajardo P.