“3. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.”
Isaías 9:3
La magistral noticia de la venida del Mesías a vivir entre nosotros, era algo que conmocionó a cada escritor de las sagradas escrituras, pues lo más importante no era dejar por escrito los sucesos que estaban aconteciendo en los tiempos en que ellos vivieron, sino lo que el Espíritu Santo les revelaba de lo que iba a acontecer con el Mesías, y eso que ellos profetizaron al respecto, es lo que le da importancia a todos los escritos del Antiguo Testamento, pues, como dijo Jesús mismo: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:27), la luz se hizo presente y no pasó desapercibido, en el versículo que leemos hoy, el profeta Isaías escribe: “Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría”, la promesa de salvación se extendió a toda la humanidad, la desbordante alegría que produce el tener un encuentro con Dios, es difícil de explicar con nuestras palabras, pues hay que vivirlo, hay que experimentarlo.
Isaías intenta explicar esta inmensa alegría, y termina el versículo diciéndonos: “Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos”, dándonos como ejemplo la alegría que produce una cosecha, o cuando se gana una batalla y se reparte el botín. Quizás hoy tengamos otros ejemplos que producen alegría, cómo ganar un campeonato mundial, ganar algún premio inesperado, o quizás usted tenga algún sueño que quisiera ver cumplido, pero, si la Palabra nos dice “aumentaste la alegría”, es porque se trata de algo superior a cualquier alegría que podamos experimentar, pues ser libres de la esclavitud en que el pecado nos tenía sometidos, y poder salir de esa condición era imposible para nosotros, pero Dios, en su inmenso amor, nos envió un Salvador, a Jesucristo.
Pr. Herman Gajardo P.


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