“12. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.”

Filipenses 3:12

En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo nos instruye, no solo acerca de su experiencia personal al conocer a Cristo, sino más bien nos desafía a cada uno de nosotros, a experimentar lo sublime que es el conocer a Jesucristo en su total esplendor de gloria, incluso, en este versículo escribe: “No que lo haya alcanzado ya”, o sea, Pablo reconocía que, a pesar de todo lo que había entendido y aprendido, aún le faltaba alcanzar en su totalidad a Jesucristo, incluso agrega: “ni que ya sea perfecto”, es posible que enfatizara en esto para evitar ser reconocido como el ejemplo viviente de la perfección en Cristo, y esto, pues toda la gloria le pertenece solo al Señor. Luego, continúa diciendo: “sino que prosigo”, dando a entender que, mientras estemos acá en la tierra, debemos continuar en pos del cumplimiento del ministerio al cual hemos sido llamados por el Señor.

En el final del versículo, Pablo establece esta verdad: “por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”, o sea, alcanzar y aferrarse en cumplir su propósito de vida, la cual íntegramente estaba en Cristo, y poder alcanzar a muchos, de la misma manera que Jesús lo alcanzó a él, quien se consideraba indigno, y ahora, Jesús era todo su existir. ¿Y tú amigo lector?, hoy es un buen día para determinar volver a los brazos del Padre. Te esperamos…

Pr. Herman Gajardo P.