“24. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;
25. que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,
26. y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”
2 Timoteo 2:24-26
Es muy interesante leer los consejos del apóstol Pablo a Timoteo, pues, inspirado por el Espíritu Santo, sus palabras siguen vigentes para nosotros hoy, en este tiempo que nos ha tocado vivir, y que tanta falta nos hace sujetarnos a las enseñanzas y preceptos divinos, a quienes hemos oído la voz de Dios llamándonos a ser parte de su cuerpo, de su Iglesia, de su familia, de los redimidos por su preciosa sangre derramada en esa cruz, por eso, leer: “el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido”, son un bálsamo a nuestros sentidos y de ninguna manera una imposición de un estilo de vida religioso, sino de embajadores del reino celestial.
El versículo 25 enseña otro importante consejo: “que con mansedumbre corrija a los que se oponen”, o sea, que tengamos paciencia, que fluya de nosotros misericordia, que no nos exaltemos, ni nos sintamos superiores por nuestra investidura, pues nosotros hablamos a su mente, pero el Espíritu Santo es el que convence de pecado, y por nuestro actuar, aconsejar, y enseñar, podremos interceder ante el Señor para que conozcan la verdad, “y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”, Dios nos tiene a nosotros para rescatar a tantos que se han apartado del camino y a otros que nunca le han conocido.
Pr. Herman Gajardo P.


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