“23. Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.”
Colosenses 2:23
En este versículo, que leemos hoy, el apóstol Pablo nos enseña que las muchas cosas, filosofías, estilos de vida, y conceptos que rigen en el mundo “tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario”, o sea, no se trata de aislarnos y vivir solo de acuerdo a lo que nosotros hemos entendido, sino que también hay cosas que tienen “cierta reputación”, en otras palabras, no está mal el aceptarlas y esforzarnos por cumplirlas, pues no hay razones lógicas o espirituales que nos impidan aceptarlas y en obediencia a las leyes terrenales poder acatarlas con esfuerzo y “en humildad y en duro trato del cuerpo”, como muchas veces hemos tenido que hacerlo, pues hay situaciones denigrantes, inmoralidades a nuestro alrededor, las cuales las leyes amparan y nosotros estamos obligados a tolerar y permitir, pero, aún siendo así, Jesús nos enseña “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
El mismo versículo que leemos hoy, termina con la siguiente declaración: “pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”, dándonos a entender que todos nuestros esfuerzos no tienen ningún valor contra los apetitos de la carne, los cuales el enemigo usa continuamente en contra de nosotros, por lo mismo, el apóstol Juan escribió en una de sus cartas: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:16-17). Lo único que debemos hacer es la voluntad de Dios, y dejarnos guiar por su Palabra.
Pr. Herman Gajardo P.


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