“27. Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.
28. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.”
Salmo 37:27-28
Estos versículos que leemos hoy, sin duda alguna, fueron inspirados por el Espíritu Santo a David, de manera que nosotros hoy, pudiésemos conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas, pues a través de estos Salmos, de estos cánticos, se pudiesen repetir estas palabras y darlas a conocer a nuestros hijos, a nuestra familia, a nuestros amigos, a todos quienes necesitan parámetros y fundamentos de vida, de acuerdo a lo que Dios planificó para nosotros. Qué hermoso es leer lo que dice el versículo 27, que dice: “Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre”, pues no solo nos insta a apartarnos del mal, sino también nos enseña lo que sí tenemos que hacer, y no nos da alternativas, pues el mal es la red en la que estábamos atrapados por el príncipe de este mundo, el diablo, pero de allí nos sacó el Señor y nos trajo a su luz admirable (1 Pedro 2:9), y la buena consecuencia de hacer su voluntad es vivir para siempre, y a su lado.
En el versículo 28 leemos: “Porque Jehová ama la rectitud”, y esto es una declaración seria, de verdad, sin dobleces, enfática, determinante para tener en cuenta al tomar nuestras decisiones. Luego sigue diciendo: “Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados”, de manera que no nos sintamos amedrentados por el enemigo cuando pasamos por situaciones apremiantes y complicadas, pues la promesa de Dios es que Él nunca nos desamparará, y siempre estaremos seguros bajo sus alas. Gloria a Dios..!!. Pero si bien es cierto, son hermosas sus promesas, estas solo son para nosotros sus hijos, pues el versículo termina enseñándonos: “Mas la descendencia de los impíos será destruida”. Por lo tanto, les insto a creer en Dios y cobijarse siempre en Él. Les esperamos este Domingo a las 16:00 hrs., en Av. Macul 2645, Santiago de Chile, para Adorar a Dios con nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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