“1. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

2. El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.

3. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.

4. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;

5. Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.”

Salmo 15

Al leer y escudriñar la Biblia, nos encontramos con la importancia que Dios le da a la integridad, y es un requisito indispensable que Él impone para moverse a nuestro favor, y para recibirnos en su maravillosa Presencia. El salmista escribe en el versículo 1 de este Salmo que leemos hoy: “¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?”, la respuesta la menciona en el versículo 2 que dice: “El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón”, y andar en integridad se relaciona con ser intachables, nobles, sin dobleces, de una palabra, que no transan sus princ sonconfiables, leales, justos, y que no hablan mentiras.

En el versículo 3 encontramos más características de los íntegros, pues agrega que no calumnian, no hacen mal a su prójimo, y no permiten que difamen a sus vecinos. En el versículo 4 dice que Dios honra a quienes le temen, le oyen, y le obedecen. Además, en el versículo 5 agrega: “Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás”, es un buen desafío que nos deja este Salmo, pues si queremos agradar a Dios y un día vivir toda nuestra eternidad junto a Él, debemos procurar vivir en integridad, pues Dios examina nuestro corazón y conoce nuestras intenciones, y espera nuestra buena disposición a cumplir su santa voluntad.

Pr. Herman Gajardo P.