“4. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;
5. pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
6. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”
1 Juan 2:4-6
Es muy interesante leer los escritos del apóstol Juan, quien nos enseña a ser veraces en nuestro actuar, y además nos insta a guardar nuestra integridad delante del Señor, pues no podemos decir que conocemos a Dios, y no guardamos sus mandamientos, eso obviamente nos hace mentirosos, delante de Dios y delante de todos los que nos ven, por lo cual debemos de aprender a ser fieles al Señor, y mostrar frutos de una vida recta delante del Señor, de lo contrario solo estaremos fingiendo conocer a Dios y la Verdad no está en nosotros.
En el versículo 5, del párrafo bíblico que leemos hoy, vemos con claridad y fácil de entender que “el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”, y esto nos da a entender que conocer a Dios es un proceso en nuestra vida, y esto se logra a medida que guardamos su Palabra, obedecemos sus mandamientos, vivimos según sus preceptos, y el amor de Dios comienza a perfeccionarse en cada uno de nosotros, y su Presencia permanece en nuestras vidas.
El remache de estos conceptos Juan lo declara en el versículo 6 al escribir: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”, Amén..!!, no hay mejor predicación en nosotros que nuestra manera de ser, pues sin que pronunciemos palabra, quienes nos vean sabrán que Dios está en nosotros. Es verdad eso de que “nuestros hechos hablan mas que nuestras palabras”. Procuremos vivir de acuerdo a las enseñanzas de Jesús, y aprendamos a permanecer en Él, de esa manera seremos verdaderos embajadores de Cristo.
Pr. Herman Gajardo P.


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