“16. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

17. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

18. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.”

Gálatas 5:16-18

Cuando la Biblia nos habla de “andar en el espíritu”, tiene que ver con nuestra nueva vida en Cristo, es decir son instrucciones para quienes hemos creído en Cristo y en su mensaje de salvación, y lo hemos dejado todo para seguirle, por lo cual necesitamos ser discipulados bajo los conceptos del evangelio.

Andar en el espíritu tiene que ver con nuestra manera de vivir, con nuestra manera de aceptar las circunstancias adversas, pues si estamos en Cristo, entonces nuestras reacciones frente a las dificultades ya no son como antes de conocer a Cristo, en que aplicábamos los conceptos aprendidos por las filosofías que rigen en el mundo, como conceptos moralistas que obviamente están en contra de lo que la Palabra de Dios establece, sino que ahora nuestra reacción es de acuerdo a conceptos cristianos acorde a los frutos del Espíritu.

La Palabra leída explica que el deseo de la carne es en contra del Espíritu y viceversa, por lo cual al no haber acuerdo nos pone en una lucha interna que nos debe llevar a hacer lo correcto delante de los ojos de Dios y la única forma de vencer es dejar que el Espíritu en nosotros controle nuestras decisiones y no dejar que nuestro intelecto nos haga creer que lo emocional en nosotros es lo que debe primar. La Biblia nos enseña que debemos pedir sabiduría de lo alto, pero sin Cristo las personas confían en su “inteligencia emocional”, lo cual se opone a lo que Dios nos enseña. En otras palabras debemos dejar que Dios controle nuestra vida y no lo que nosotros consideramos como correcto. Dios nos enseña todo lo que debemos saber a través de la lectura de la Palabra y escudriñarla.

Pr. Herman Gajardo P.