“6. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;”

Colosenses 2:6

Qué interesante reflexión del apóstol Pablo, la cual deja plasmada en este versículo que leemos hoy, pues con mucha seguridad y convicción, escribe: “Por tanto”, o sea, de acuerdo a todo lo que estamos conociendo de la deidad de Jesús, de su poder y autoridad, de acuerdo a todo lo que Pablo ha estado revelando acerca de la persona de Jesús, todo lo cual, y aún no entendiendo tanta grandeza, pero su gran amor que demostró por cada uno de nosotros nos sedujo, nos dispuso a oír y a obedecer su evangelio, a creer en Él, a dejarlo todo, y seguirle, con sinceridad de corazón, por lo cual, de esa misma “manera que habéis recibido al Señor Jesucristo“, o sea, con toda integridad, sin vacilaciones, sin dudar, y “con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente” (Lucas 10:27), con total convicción de en quien hemos creído, en Jesucristo nuestro Señor y Salvador.

El remache, con el que el apóstol Pablo finaliza este versículo, es un verdadero y contundente desafío para cada uno de nosotros: “andad en Él”, de manera que todo lo que hemos aprendido de Jesús, todo lo que hemos asimilado en nuestra mente, lo que nuestro corazón ha recibido, lo que compartimos de Jesús, lo que enseñamos de Él, lo que hemos aprendido desde el día que le conocimos, de aquello que motivó a nuestra alma a tomar la decisión de seguirle, a dejar de lado nuestra vana manera de vivir, y a formar parte de su Iglesia, a ser un adorador, a participar en las actividades de la congregación donde asisto, pero… es imprescindible que todas nuestras acciones demuestren que de verdad “andamos en Él”, y no en lo que a nosotros nos parece bien, pues Él es la cabeza, nosotros somos su cuerpo.

Pr. Herman Gajardo P.