“10. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

11. Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.

12. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.”

1 Juan 3:10-12

En relación al concepto de justicia, el apóstol Juan es enfático en señalar que: “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”, aclarando con esto que si alguien dice ser Justo o apelar a la justicia, pero no ama a su hermano, el tal no es de Dios, y esto es precisamente lo que diferencia a un hijo de Dios y un hijo del diablo, pues nosotros obedecemos el nuevo mandamiento dejado por Jesús, de amarnos los unos a los otros, porque ese fue el énfasis que siempre hizo Jesús, con claros ejemplos detallados en los evangelios.

En el versículo 12 leemos un profundo ejemplo al respecto pues dice textualmente: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas”. Es tremendo y explícito el ejemplo, pues Caín no tuvo ninguna consideración con su hermano, el odio, la envidia, lo sedujeron y lo transformaron en un homicida, y además sin remordimiento pues cuando Dios le pregunta por Abel, él lo niega y dice no saber dónde está, demostrando con su actitud que ahora dependía de sí mismo, que no tenía que dar cuenta de sus acciones, y demostrando un total alejamiento de la semejanza de Dios, por lo cual es considerado como hijo del maligno. El versículo explica que Caín mató a Abel, porque sus obras eran malas y las de Abel eran justas. Aprendamos lo que Dios quiere que entendamos y lo pongamos por obra: amarnos los unos a los otros.

Pr. Herman Gajardo P.