“6. Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová,”

Salmo 26:6

Qué tremenda frase es la que escribe David, al inicio del versículo 6 que leemos hoy, pues dice: “Lavaré en inocencia mis manos”, y esto, no es una frase poética del salmista, es una tremenda revelación profética que el Espíritu Santo le llevó a escribir, pues ya la voluntad de Dios se comenzaba a vislumbrar entre nosotros, Dios lo había determinado, Dios ya lo había realizado (Apocalipsis 13:8), Dios lo haría realidad, y solo porque nos amó. La justicia de Dios es determinante, nuestro futuro era la muerte eterna (Romanos 6:23), pero Dios sabiendo que pecaríamos, nos preparó y proveyó un Salvador (Génesis 22:8). David, al escribir estas palabras está profetizando que alguien inocente, puro, sin pecado, será quien nos lave de nuestra condición pecaminosa, para presentarnos sin mancha delante de Dios (Colosenses 1:22).

Luego, agrega: “Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová”, Amén..!!, solo así, limpio, santificado, restaurado, ahora si puedo acercarme a tu Presencia oh Dios. En su interior, David estaba siendo conmovido, en su integridad sabía que solo así podría ser escuchado por el Señor. Hoy, tú y yo también podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:16), Jesús cumplió a cabalidad todo lo que de Él hablan las escrituras, y demostró con creces ser el Camino de retorno al Padre. Bendito Salvador.

Pr. Herman Gajardo P.