“13. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
14. diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.
15. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.”
Hebreos 6:13-15
Dios siempre se ha presentado como Dios de paz, Dios de amor, Dios de bendición, y también Dios de promesas, y que cumple sus promesas, y los versículos 13 y 14, de la lectura bíblica de hoy, nos hablan de una de las promesas más trascendentales de Dios, la cual se la hizo a Abraham, y leemos textualmente; “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente”. Cuando Dios hizo esta promesa, Abraham era ya viejo, y también su esposa, por lo cual era prácticamente imposible que se cumpliera, pues ellos no estaban en condiciones de ver esta promesa cumplida, por lo cual Dios jura por sí mismo, de manera de darle un énfasis especial, para asegurarles que así sería.
Fue natural para Abraham su esposa, dudar que ellos a su edad podrían ser padres, pues era imposible, pero para Dios nada es imposible, y a la edad de 100 años Abraham fue padre de un hijo con su esposa Sara de 80 años, pero la promesa no era de un solo hijo, pues Dios le dijo que su descendencia sería innumerable, y Abraham, dice el versículo 15: “habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”, enseñándonos que, creer, ser fieles, y aprender a esperar con paciencia es algo muy necesario para alcanzar sus promesas, aunque todas las circunstancias nos sean adversas, Dios cumple sus promesas, y nosotros, a través de Cristo, somos también herederos de esa promesa divina.
Pr. Herman Gajardo P.



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