“9. Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra.”

Salmo 96:9

Este versículo que leemos hoy, es un claro desafío a obedecer sus mandatos, pues es la voluntad de Dios para nosotros. David, entendió desde pequeño a adorar al Señor y a reconocer su grandeza, por lo cual en sus escritos nos enseña a cómo tocar el corazón de Dios, a través de nuestra integridad, nuestra sincera disposición de corazón de adorar al Señor, servirle con fidelidad, y obedecer sus preceptos. En el versículo de hoy, David, inspirado por el Espíritu Santo, escribe: “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”, haciendo hincapié en la importancia de la santidad en nuestras expresiones de adoración, pues “sin santidad nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14), o sea, la adoración no se trata solo de cantar, se trata de nuestro comportamiento en cada actividad de nuestra vida, estemos en la Iglesia, en nuestra casa, en el trabajo, en nuestros estudios, en todo lugar debemos tener una vida de adoración.

Luego, el versículo dice: “Temed delante de él, toda la tierra”, temed no se trata de tener miedo sino de respeto, reverencia, y temor a estar lejos de la manifestación de su maravillosa Presencia, o sea, que el esfuerzo que hagamos para adorarle tenga frutos espirituales en nosotros y que nosotros podamos experimentar su Presencia, y no solo imaginarlo, sino vivirlo. Y eso es tremendo, glorioso, maravilloso. Es imprescindible experimentarlo.

Pr. Herman Gajardo P.