Damos gracias a Dios por el tiempo que pudimos disfrutar a Manuel entre nosotros, quizás un breve tiempo pues solo tenia 46 años, pero fue el tiempo que Dios determinó para su estadía acá en la tierra. Tiempo suficiente para alegrar el corazón de sus padres, el de sus hermanas, el de sus amistades y el de Dios.

Nosotros le conocimos bailando alegremente, mientras se adoraba al Señor en un Culto. Su baile sobresalía entre cientos de personas. A él no le importaba el qué dirán, a él solo le importaba disfrutar con baile ese tiempo de adoración.

Cuando comenzamos la congregación del Templo de Adoradores Corbán, él junto a su familia se integraron para ser parte de este desafío. En todo lo que hacíamos él era parte importante. Dios estableció a Manuel entre nosotros como una “columna”, un pilar en nuestras estrategias congregacionales.

Manuel fue testigo de grandes manifestaciones sobrenaturales de la Presencia del Señor allá en esa discoteca que consagrábamos y santificábamos cada domingo para adorar al Señor. Manuel fue participante activo de la Gloria del Señor que nos visitaba en ese lugar.

Manuel aprendió, al igual que nosotros, a postrarnos delante de su Presencia maravillosa y quedar tendidos en el suelo adorando muchas veces durante horas. Aprendimos juntos a ser “Guerreros de Adoración”.

Su partida deja un vacío importante entre nosotros, entre su familia, entre sus amistades. Necesitamos hombres como Manuel, su legado de lealtad al Señor y su ímpetu para adorar y nunca dejar a Dios en segundo plano, quedará entre nosotros como un referente.

Su vida no estuvo exenta de algunas complicaciones, pero siempre, siempre estuvo atento al consejo pastoral y nunca dejó de lado lo que Dios enseña en su Palabra, y como David, Manuel fue obediente y se sometía a los planteamientos bíblicos. Manuel fue un hombre conforme al corazón de Dios.

Manuel hoy está bailando y disfrutando el premio del supremo llamamiento, él está delante de la Presencia del Señor, en ese lugar que todos anhelamos alcanzar.

Un día volveremos a encontrarnos y nos uniremos en adoración y baile para disfrutar la vida eterna prometida por Dios y alcanzada por Jesucristo al morir en la cruz del calvario.

Por ahora, nosotros seguiremos adelante en el compromiso de seguir evangelizando, llevando las buenas noticias de la Salvación.

Te extrañaremos Manuel.

Prs. Herman y Mercedes

Templo de Adoradores CORBÁN