“2. Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio.”

Salmo 33:2

Una de las características de David, era su genuino y profundo anhelo de alabar y adorar a Dios, utilizando todas las formas posibles de expresión, ya sea corporal, vocal o instrumental, él es llamado un salmista por excelencia, pues es el autor de muchos de los salmos escriturales que los judíos por generaciones han cantado, y que también nosotros hoy cantamos en nuestras congregaciones, los cuales son poéticos, proféticos, de reconocimiento de los atributos de Dios, y que nos enseñan y nos exhortan acerca de la manera correcta de llegar hasta su Presencia. En el versículo que leemos hoy, David nos anima a adorar al Señor y nos dice: “Aclamad a Jehová con arpa”, según el diccionario la palabra aclamad significa: “ Dar voces en honor y aplauso de alguien”, o sea, una expresión de júbilo por lo que Dios es, por su magnificencia, por su poderío, por su gran amor.

Luego, el versículo continúa exhortándonos al decirnos: “Cantadle con salterio y decacordio”, en otras palabras nos está instando a cantar con todo tipo de instrumentos, de hecho David construía instrumentos de música (1 Crónicas 23:5), demostrando así su inmenso deseo de que se glorificara al Señor, y más aún no olvidemos que David fue quien instauró la adoración de 24 horas contínuas al Señor a través de grupos de levitas que se turnaban para adorar en el tabernáculo que David había construido en el patio de su casa. Que la alabanza y adoración al Señor siga siendo las 24 horas del día, que no falte adoración genuina delante de su Presencia, que la aclamación a Dios continúe perpetuamente, que nuestro corazón bendiga contínuamente su santo Nombre, que todo tipo de instrumentos musicales sean consagrados y usados para alabar y adorar a nuestro gran Dios.

Pr. Herman Gajardo P.