“19. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,

20. por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,

21. y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios

22. acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.”

Hebreos 10:19-22

En las ordenanzas que entregó Dios a Moisés, estaba establecido que dentro del tabernáculo estaba el Lugar Santo y también el Lugar Santísimo, en este último lugar estaba el Arca del Pacto que representaba la Presencia de Dios, y donde el sumo sacerdote entraba solo una vez al año para presentar la sangre de un cordero sin mancha, para expiación de los pecados del pueblo, este lugar tenía como puerta un velo o cortina, y nadie más podía entrar a ese lugar, pues si alguien lo hacía moría irremisiblemente. Los versículos que leemos hoy nos enseñan que Jesús nos abrió el “camino nuevo y vivo” (que es Él) y que rompió el velo (que es su cuerpo mortal) que nos impedía el acceso al Padre.

Por lo cual, ahora, gracias al sacrificio de Jesucristo, tenemos libertad para entrar en el lugar Santísimo, y además tenemos a Jesús como nuestro sumo sacerdote, por lo cual “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”, Glorioso..!! Maravilloso..!! Usted ya lo sabe, acérquese al Señor, acérquese a alguna iglesia evangélica, donde le enseñen sana doctrina, y comience a depender del Señor, y únase a quienes adoramos a Dios en espíritu y en verdad. Contáctenos.

Pr. Herman Gajardo P.