
“8. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”
Santiago 4:8
Hoy es el inicio de la segunda mitad del año. En la Biblia encontramos, que Dios se mueve en medio de los tiempos, y si teológicamente un año es un tiempo, podemos deducir también que estamos en medio de un tiempo, en medio de este año. En Habacuc 3:2 dice: “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia”. En medio de los tiempos que estamos viviendo, y no necesariamente en medio de un año, sino en medio de este tiempo convulsionado social y políticamente que nos ha tocado enfrentar, la oración del profeta Habacuc, debemos hacerla nuestra y acudir a la Presencia de Dios con este mismo clamor: “aviva tu obra en medio de los tiempos”.
Acerquémonos a Dios, como nos anima el versículo bíblico que leemos hoy, y Él se acercará a nosotros. Pero también es muy claro al decirnos: “Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”, quizás nuestra primera reacción es pensar que se dirige a aquellos pecadores que aún no le conocen, pero la Palabra es para todos, es también para nosotros, que no hemos sido fieles, que no hemos sido leales, que a pesar de nuestro anhelo de no fallarle, también hemos transgredido algún mandamiento, incluso hemos fingido estar procediendo bien, y eso es ser “de doble ánimo”, pero Dios en su inmenso amor nos insta a “purificar nuestros corazones”, y con el único propósito de que nos acerquemos a Él, que nos esforcemos por dar a conocer su evangelio de salvación en medio de estos tiempos, que es cuando más la gente necesita saber que Dios sigue interesado en cada uno. Que los malos tiempos no nos impidan ver su gloria, su manifestación, sus prodigios, su gran amor.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.