“7. Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.”
Salmo 26:7
Este versículo que leemos hoy, es la consecuencia espiritual de lo que David nos revela en el versículo anterior, pues “Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas”, es imprescindible haber entendido y aceptado el sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario, pues, toda alabanza y adoración que expresamos al Señor debe fluir de lo profundo de nuestro corazón, de un corazón contrito y humillado, de un corazón que ha entendido que la sangre de Cristo nos limpió de todo pecado, de manera que no tengamos duda alguna que lo que hacemos agrada al Señor, y confiadamente podemos alabar y adorar en su Presencia.
Pero, si aún no entendemos que Jesús nos perdonó, nos limpió, nos santificó, entonces no podemos exaltar su nombre, no debemos cantar ni hablar de Él, pues seríamos deshonestos, mentirosos, hipócritas, solo estaríamos aparentando libertad, aparentando felicidad, aparentando santidad, quizás podemos engañar a algunos que nos ven, pero si no hemos sido lavados con su sangre, si nuestros pecados aún no han sido perdonados, entonces solo estaremos contaminando el santuario, solo estaremos cantando y danzando para agradar a la audiencia, y no para adorar a Dios.
Exaltemos a Dios..!! Con acciones de gracias..!! Dios nos ha salvado..!! Jesús ha pagado el precio de nuestra redención..!! Contemos sus maravillas..!! Él es Digno..!!
Pr. Herman Gajardo P.



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