“1. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
2. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
3. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.”
1 Juan 2:1-3
Es muy interesante leer acerca de la tremenda faceta intercesora de nuestro Señor Jesucristo, y el apóstol Juan aquí, en estos versículos, nos enseña claramente, el objetivo específico de sus escritos, el cual es: “para que no pequéis”, pero también nos enseña que “si alguno hubiere pecado”, tenemos un abogado..!!, a Jesucristo el Justo, el cual intercede por nosotros ante el Padre, y además nos explica que Jesús es la propiciación, lo favorable, por nuestros pecados, además, Juan agrega que no es solamente por nuestros pecados, “sino también por los de todo el mundo”.
Cuando Jesús murió en la cruz del calvario, no solo fue por los judíos, que eran los hijos de la promesa, sino que muere para redimir a toda la humanidad, muere por las generaciones pasadas, y también por las generaciones futuras, o sea, por amor a toda su creación, Dios nos dió la oportunidad de ser salvos si creemos en Jesucristo y en su muerte expiatoria. En el versículo 3, enfatiza “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos”. Guardar sus mandamientos es el secreto, escudriñar las escrituras, leer su Palabra, y lo más importante poner por obra todos sus preceptos.
Pr. Herman Gajardo P.



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