“1. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
2. que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”
2 Timoteo 4:1-2
El apóstol Pablo continúa aconsejando a Timoteo, y sus enseñanzas son vitales para nosotros en este tiempo que nos ha tocado vivir, por eso el Espíritu Santo inspira a Pablo a escribir estos versículos que leemos hoy, pues sabía que todos necesitamos ser instruídos con estos consejos de divina sabiduría. “Te encarezco” escribe Pablo, como insistiendo en que se cumpla con esto, y menciona a Dios y a Jesucristo como testigo de estos consejos, y sus palabras son apremiantes, urgentes e importantes, no se pueden tomar a la ligera, no se puede reaccionar humanamente, y menos buscar alguna excusa para no cumplir lo que debemos hacer.
Pero, ¿qué es lo que Pablo nos pide hacer encarecidamente?, “que prediques la Palabra”..!!, que cumplamos el propósito de nuestro llamamiento, que nada ni nadie nos impida predicar, que el evangelio sea dado a conocer, e insiste diciendo que “instes a tiempo y fuera de tiempo”, que no perdamos ninguna oportunidad para hacerlo, que lo hagamos siempre, en todo momento, aprovechando toda circunstancia, además, el versículo 2 continúa diciendo: “redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”, y para poder cumplir este cometido, debemos estar preparados, con conocimiento doctrinal, y totalmente comprometidos con obedecer este mandato divino y dar a conocer la verdad del evangelio, sin tranzar.
Pr. Herman Gajardo P.


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