“ 20. ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
21. ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!”
Isaías 5:20-21
El profeta Isaías tenía una Palabra del Señor para entregar al pueblo, pero la reacción de la gente era de hostilidad hacia Dios, debido a que su corazón se había alejado de los principios divinos y lo que imperaba era hacer que a cada uno le parecía bien. Quizás una situación muy similar a la de estos tiempos que hoy estamos viviendo, en que predomina lo que a nosotros nos parece bien, y no estoy hablando solamente de aquellos que no conocen a Dios ni sus mandamientos, sino también de aquellos que conociendo al Señor y su Palabra, prefieren adaptarla a lo que ellos estiman conveniente hacer.
Sé de muchas iglesias que, para no perder adeptos, prefieren ser permisivos, aceptando ciertas formas de vivir que algunos han adoptado y, aunque la Biblia prohíba esas prácticas por considerarlas pecaminosas, ellos simplemente las obvian y no hacen nada. Hay otros que en vez de pastores prefieren ser coach y hacen charlas motivacionales en sus congregaciones dejando a Dios de lado y enfocándose en que todo depende de nosotros y de la resiliencia que está en nuestro interior. Eso es humanismo. El cristianismo enseña que Cristo es el centro de todo. Usted no se deje engañar.
Y, como lo declara Isaías, “a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo”... y tergiversan la pureza del evangelio, de las buenas noticias de salvación que sigue vigente, y queda tan poco tiempo para que el Señor vuelva a buscar a su Iglesia. “¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!”
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.