“19. Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,

20. sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.”

Hechos 15:19-20

El apóstol Pedro, en relación a la intención de algunos judíos convertidos al evangelio de Jesucristo, a que los gentiles debieran cumplir los ritos de la ley mosaica, aquí, en su discurso inspirado por el Espíritu Santo, hace la siguiente declaración: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (versículos que leemos hoy), con lo cual, establece que la obra redentora de Jesucristo es más que suficiente para nuestra salvación, pero que no basta con solo decir que se cree en el Señor, sino también asumir nuestra nueva vida en Cristo, demostrando frutos de nuestro arrepentimiento de las cosas que hacíamos en nuestra pasada y vana manera de vivir.

El apóstol Pedro aquí, indica cuatro prohibiciones que debemos tener en cuenta: Primero, apartarnos de las contaminaciones de los ídolos, pues Dios abomina la idolatría, Segundo, apartarnos de fornicación, lo cual junto a toda  inmoralidad también Dios prohíbe; Tercero, se refiere a no comer animales muertos por ahogamiento, sino derramando su sangre; y Cuarto, es la prohibición de comer sangre, pues para Dios la sangre simboliza la vida. Es posible que a alguno de nosotros estas prohibiciones no nos parezcan convincentes, pero es un asunto de obediencia.

Pr. Herman Gajardo P.