“11. Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.
12. Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.”
Hechos 25:11-12
En medio de las tribulaciones es cuando más podemos ver en acción la mano de Dios, el enemigo se levanta una y otra vez contra los ungidos del Señor, con la finalidad de hacernos desistir de nuestro cometido, pero nuestra fe está puesta en Dios, y nada ni nadie podrá impedir que el propósito del Señor se cumpla a través de nosotros, por lo cual debemos permanecer fieles y leales a los principios bíblicos. En los versículos que leemos hoy, encontramos al apóstol Pablo defendiéndose ante Festo, ante quien los judíos contrarios a Pablo le habían solicitado que lo llevara desde Cesárea donde lo tenían detenido, hasta Jerusalén para allí juzgarlo, pero solo era un complot para matarlo en el camino, por lo cual Pablo dice: “si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo”.
Ante la solicitud de Pablo, Festo se ve obligado a cumplirla pues Pablo era ciudadano romano, y como tal tenía ese derecho, pero, lo que realmente estaba ocurriendo era un paso más en el cumplimiento del propósito de Dios encomendado a Pablo, de compartir el evangelio en Roma, pues César estaba en Roma. Dios siempre tiene todo bajo su control.
Pr. Herman Gajardo P.


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