“10. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
11. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
1 Pedro 5:10-11
Qué tremendas palabras utiliza aquí el apóstol Pedro, para despedirse en esta su primera carta a la Iglesia, en dondequiera que se encontrara, por lo cual, es una tremenda revelación que nos enseña, pues dice: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo”, o sea, Pedro simplemente nos está enfatizando que Dios es el que tiene todo bajo su control, y agrega: “después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”, Tremendo, Maravilloso, pues el padecer, por causa de su Nombre, nos traerá perfeccionamiento a nuestra vida, y Dios nos afirmará, nos fortalecerá, y nos establecerá en el lugar que Él planificó para nosotros.
Luego, en el versículo 12, nos dice: “A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”, a Dios siempre debemos darle la gloria, pues a Él le pertenece, y su imperio eterno que profetizó Isaías (Isaías 9:7), debe estar siempre presente en nuestra adoración y nosotros ser referentes de su excelsa gloria.
Pr. Herman Gajardo P.



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