“22. Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;
23. y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.”
Hechos 3:22-23
Es indudable que el apóstol Pedro, en su discurso, estaba hablando de lo que Moises dijo en relación a la voluntad de Dios de enviarnos a Jesucristo, pues claramente aquí, en el versículo 22, que leemos hoy, dice: “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos”, o sea, Moisés profetizó acerca de la voluntad de Dios, de levantar a un profeta muy especial, y además lo haría “de entre vuestros hermanos”, en otras palabras, sería alguien de la familia de Israel, pues Dios mismo deseó vivir entre nosotros, tal como fue profetizado por Isaías al dejar por escrito que su nombre sería Emanuel, que quiere decir “Dios con nosotros” (Isaías 7:14). Además, el versículo 22, que leemos hoy termina diciéndonos: “a él oiréis en todas las cosas que os hable”, lo cual fue ratificado por Dios el día que Jesús estuvo con algunos de sus discípulos en el monte de la transfiguración (Lucas 9:35).
Pero lo que leemos hoy, en el versículo 23, es algo determinante, pues dice: “y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo”, por lo cual debemos entender que es muy importante oír lo que Jesús, aún hoy, nos sigue diciendo, pues sus enseñanzas son vida, y son el alimento que nuestra alma necesita, y el no hacerlo nos llevará a perder la salvación que Jesús nos dió derramando su sangre en la cruz del calvario, y muriendo por nosotros. Debemos entonces congregarnos y oír más pero solo acerca de Jesús.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.