“3. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”
Tito 3:3
En el versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo le habla a Tito, el receptor de esta carta, y le hace ver que “nosotros”, los que hoy participamos activamente en la obra del Señor, estudiamos su Palabra escrita, obedecemos sus enseñanzas, y compartimos a otros acerca de quién es Dios, antes de conocer y creer en el evangelio de Jesucristo, “también”, al igual que muchos que aún no conocen al Señor, “éramos”, o más bien fuimos, si es que hemos cambiado, prisioneros de la oscuridad, éramos marionetas del pecado, pues no sabíamos lo que hacíamos, y actuábamos negligentemente, sin medir las consecuencias de nuestro mal proceder, más aún, perdidos en la oscuridad del pecado, y haciendo lo contrario a lo que Dios establece, por eso el versículo leído, nombra algunas de nuestras nefastas características y equivocados estilos de vida: “rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”.
Que lamentable era nuestra condición, pero también es lamentable que, por no conocer el evangelio de salvación, aún haya muchos que viven perdidos en densas tinieblas, y no se dan cuenta que la luz de Cristo es asombrosa, maravillosa, y sigue alumbrando, pues Él es la luz del mundo, y esa luz, alumbró nuestras vidas, y pudimos darnos cuenta de nuestro error y Jesús nos atrajo a su luz admirable, y hoy, solo gracias a Él, podemos caminar con la frente erguida, pues la victoria de Jesús en la cruz del calvario, también es nuestra victoria, y ahora caminamos en luz, rumbo a la vida eterna. Tu también puedes ser salvo, solo debes creer en Jesús, y todo cambiará a tu favor.
Pr. Herman Gajardo P.



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