“5. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.”

Salmo 27:5

En este versículo, el Rey David nos habla de su total confianza en el Señor, y anima al lector, y a quien cante este Salmo, a aprender a descansar en Dios, a confiar en Él, y estar completamente tranquilo cuando vengan los problemas y adversidades. La primera frase un escribe es: “Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal”, y nos enseña acerca de cómo y dónde nos esconde y nos cobija el Señor, pues nos habla que Él nos esconderá en su tabernáculo, pero tenemos la idea que su tabernáculo es la Iglesia, pero no es la Iglesia o el Templo físico, sino su maravillosa Presencia, considerando que el profeta Isaías escribió: “vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo” (Isaías 6:1), sus faldas llenaban el templo, se refiere a su maravillosa cobertura, la cual llena el templo, el tabernáculo, su Iglesia, su cuerpo, cada uno de nosotros. Y allí Él nos esconderá “en el día del mal”, cuando el enemigo se levante contra nosotros.

Luego agrega la siguiente declaración: “Me ocultará en lo reservado de su morada”, Dios no permitirá que estemos a la intemperie espiritual, ni tampoco a la deriva, sin un lugar de refugio, Él nunca nos dejará solos, pues Jesús, con su muerte, restituyó nuestro lugar bajo su morada, allí donde Él nos ocultará para estar protegidos y en paz, como dice una canción que entonamos: “y aunque se levante y ruja el mar, volaré sobre la tempestad, Padre en la tormenta eres Señor, quieto estaré sé quién es Dios”, Amén..!!. El versículo además termina con la siguiente frase: “Sobre una roca me pondrá en alto”, y esa Roca es Jesucristo..!! Y sobre Él, usted y yo, podemos estar totalmente confiados.

Pr. Herman Gajardo P.