“20. Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.”

Salmo 33:20

Una canción que cantamos en nuestra congregación dice: “Mi alma te anhela, mi espíritu te espera, mi carne ya no aguanta un día más sin ti, Jesús, Jesús”, y es el mismo deseo que sentía David, cuando escribió este versículo que leemos hoy: “Nuestra alma espera a Jehová”, pues si no anhelamos su Presencia en nosotros, entonces hemos perdido el enfoque del porqué asistimos a la Iglesia, y tal vez sólo vayamos porque tenemos alguna necesidad, alguna enfermedad, o algún apuro económico, pero no anhelamos la Presencia de Jesús en nosotros, y nos perdemos la tremenda bendición que significa que Jesús esté en nosotros, con nosotros, en nuestra casa, en nuestro matrimonio, en nuestro trabajo, en nuestros estudios, en nuestro presente, en nuestro futuro. David sí conocía la importancia de tener la Presencia del Señor a su favor, y lo reitera una y otra vez en sus salmos, pues eso era su estilo de vida, David sabía darle a Dios el lugar que le pertenecía en su corazón.

Luego el versículo dice: “Nuestra ayuda y nuestro escudo es él”, David sabía que toda la ayuda que necesitaba en su vida era la de Dios, él sabía que Dios era su escudo, y lo escribió en sus canciones, en los salmos, para no solo cantarlo él, sino para que hasta el día de hoy nosotros podamos proclamar que Dios es nuestro escudo, que Él nos protegerá, que Él evitará que los dardos del enemigo nos alcancen, que a pesar de las adversidades que tengamos que enfrentar, Dios está ahí para protegernos, y que nuestra vida solo está segura en sus manos. Maravilloso Dios de amor.

Pr. Herman Gajardo P.