“4. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.

5. Y éste será nuestra paz. Cuando el asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores, y ocho hombres principales;

6. y devastarán la tierra de Asiria a espada, y con sus espadas la tierra de Nimrod; y nos librará del asirio, cuando viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros confines.”

Miqueas 5:4-6


Los versículos leídos hoy nos hacen meditar en que Jesús sería nuestra paz, según lo escribieron los profetas, en este caso es el profeta Miqueas quien recibe esta revelación y la deja por escrito, así como el profeta Isaías escribió que Jesús sería llamado Príncipe de paz.


Pero la paz es mucho más que ausencia de conflictos, de hecho Jesús nos enseñó que en medio de dificultades Él sería nuestra paz, y eso marca una diferencia, Jesús nos dejó su paz y enfatizó que no sería como la paz que ofrece el mundo, a veces no entendemos a qué se refería el Señor cuando explicaba esto a sus discípulos, pero Jesús se refería a que esta paz tenía un costo y Él la cancelaría con su muerte en la cruz del calvario.


Y su paz llegó hasta los confines de la tierra... al igual que otras promesas descritas en las escrituras... Dios sabía de nosotros los que existíamos en la tierra más austral del mundo... y solo porque nos amó y tuvo misericordia de nosotros y nos dio la oportunidad de creer en Él y ser llamados hijos de Dios... Maravilloso Jesús.


Pr. Herman Gajardo P.