“17. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;”

Colosenses 1:17

Jesús “es antes de todas las cosas”. La eternidad de nuestro Dios es algo que las Sagradas Escrituras dan por hecho, o sea es irrefutable. Jesús mismo trata de explicarlo a los fariseos en cierta ocasión, y sus palabras fueron: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58), pero la reacción a esta declaración fue un intento de apedreamiento hacia Él, y es que, para nuestra mentalidad no es fácil entender la eternidad de Dios, ni sus planes, ni sus propósitos, ni su forma de actuar a través de los tiempos, ni como Él cumple todo lo que ha diseñado en su eternidad. El apóstol Pedro también da indicios de la eternidad de Cristo cuando escribe: “ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1:20).

El apóstol Juan, escribe la oración de Jesús, en donde dice: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Juan 17:24). En la carta de Pablo a los Efesios, escribe: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4). Por lo cual entendemos que la eternidad de Jesús es indiscutible. Además, el versículo que leemos hoy termina con la siguiente declaración: “y todas las cosas en él subsisten”, Amén..!!, pues todo fue hecho en Él, y “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas” (Romanos 11:36), entonces: Jesús es la vida de todo lo que existe.

Pr. Herman Gajardo P.