“9. Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió.”
Salmo 33:9
Cuando hablamos del ilimitado poder de Dios, siempre lo hacemos en base a lo que alguien alguna vez nos dijo o lo leímos por ahí, incluso algunos llegan a la conclusión de que es imposible que exista alguien así, y prefieren creer en teorías que su mente puede entender, aunque no satisfagan sus inquietudes, como por ejemplo la teoría de la relatividad, que todos la aceptan pero solo algunos la entienden, o la teoría de la evolución con la consiguiente creencia que descendimos del mono, todos la aceptan aunque no está comprobada, o la teoría del big bang, con la cual la ciencia intenta establecer el principio de todo lo que existe, y esto para dejar a Dios de lado, para establecer que Dios no existe, y que es solo nuestra imaginación, pero la Biblia nos enseña que Dios es el Creador y dice: “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (Salmo 100:3), quizás alguno dirá que es cuestión de fe, y tiene toda la razón, yo he decidido creer en Dios y creo en su Evangelio de Salvación, y he experimentado su poder en mi vida, en mi familia, y Él ha sido mi sustento, mi guía, mi Refugio, mi socorro, mi respirar.
Por lo cual, al leer este versículo que leemos hoy, me doy cuenta que David creyó en el mismo maravilloso Dios que hoy conocemos, pues cuando dice: “Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió”, entiendo y asumo que Dios puede hacer todo lo que Él decida, y que su Palabra es ejecutada y se cumple sin vacilaciones, y “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Salmo 8:3-4), entonces, podemos entender lo que Jesús un día declaró: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Pr. Herman Gajardo P.


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