“3. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.”
Salmo 23:3
Todos anhelamos estar tranquilos, estar en paz, de manera de sentirnos bien con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestras amistades, con nuestro trabajo, con nuestros estudios, que no tengamos temor ni incertidumbre frente a los vaivenes de nuestra vida, pero, para lograr eso, influye nuestra forma de ser, nuestro carácter, nuestras finanzas, nuestra posición social, y un sinnúmero de circunstancias adversas, que nos dificultan lograr esa ansiada paz, pero, el versículo que leemos hoy, nos dice: “Confortará mi alma”, o sea, necesitamos a Dios a nuestro lado, pues nadie como Jesús, Él es el Príncipe de Paz, y su sola presencia, el saber que está con nosotros, que podemos contar con Él, eso trae paz a nuestra alma, y todos los problemas se minimizan, y podemos enfrentar las dificultades con la certeza de que Él nos fortalece.
Luego, el versículo dice: “Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”, y al leer esto, entendemos que Dios es el que nos trae claridad en medio de las circunstancias adversas, pues, cuando estamos en problemas no podemos tomar decisiones correctas, pero en esos momentos Dios nos toma de la mano y nos guía, y todo lo hace por amor de su Nombre, de lo que Él es, de lo que Él nos prometió y ahora viene a cumplir, pues Dios cumple sus promesas de amor, y nunca nos deja solos, nunca nos desampara, Dios nos guardará de todo mal, Él guardará nuestra alma (Salmo 121). Confía en Dios, Él nunca te fallará.
Pr. Herman Gajardo P.


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